miércoles, 29 de agosto de 2012

POLICARPA SALAVARRIETA

Policarpa Salavarrieta (Guaduas  26 de enero  de 1796 -santa fe de bogo ta, 14 de noviembre de 1817) fue una heroína de la independencia de Colombia. También conocida como La Pola, actuó como espía de las fuerzas independentistas de la naciente república durante el período denominado "La Patria Boba" y murió fusilada durante la Reconquista Española. Libertadora de la gran Colombia y proceder de la independencia.

BIOGRAFÍA


La versión más popular dice que Policarpa Salavarrieta nació en Guaduas, aunque no se sabe con certeza el lugar de su nacimiento. También se dice que nació en Moniquirá (Boyacá) o en Socorro (Santander) el 26 de enero de 1794,pero nada de ello se ha podido probar por falta de documentos legales. Rafael Pombo afirmó que ella nació en Mariquita (Tolima) y José Caicedo Rojas lo confirmó en Bogotá. En un esfuerzo por reconciliar las diferentes versiones en los libros de historia, la Academia Colombiana de Historia dio su fallo final a favor de la población de Guaduas, el 26 de enero de 1796
Las fechas más posibles para su nacimiento son los años 1793, 1794 o 1796. Si escogemos el último año, la Pola tendría 21 años cuando marchó al patíbulo. Las dudas sobre el lugar y fecha de su nacimiento, y sobre su nombre, obedecen a que no hay ningún documento que pruebe la verdad de estos datos; su partida de bautismo hasta ahora no se ha encontrado, aunque se rumorea que fue bautizada en Tenjo (Cundinamarca), ya que hay algunos manuscritos en la parroquia que así lo demuestran.
Policarpa Salavarrieta Ríos se crio en una familia acomodada, que tenía lo suficiente y era respetada en la villa, pero no poseía ningún estatus de hidalguía. El testamento de su padre, Joaquín Salavarrieta, lo muestra como un hombre de regular fortuna, que había emprendido negocios de agricultura y comercio. En el de su madre, Mariana Ríos, figuran ropas abundantes, alhajas de precio y menaje doméstico no escaso. La casa de la familia Salavarrieta Ríos en Guaduas, que se conserva aún, convertida en museo, no es la más prestante, suntuosa o bien construida de la villa, pero tampoco es pequeña ni miserable.
La familia Salavarrieta Ríos se trasladó a vivir a Bogotá en 1797. Se establecieron en una casa baja de tapia y teja en el barrio de Santa Bárbara. En 1802se extendió una epidemia de viruela en la capital, a causa de la cual murieron el padre, la madre y dos hermanos de Policarpa: Eduardo y María Ignacia. Después de esta tragedia, la familia Salavarrieta Ríos se disolvió: José María y Manuel ingresaron a la comunidad agustina; Ramón y Francisco Antonio viajaron a Tena e ingresaron a trabajar en una finca; Catarina, la hermana mayor, resolvió trasladarse de nuevo a Guaduas, alrededor de 1804 con sus dos hermanos menores: Policarpa y Bibiano. Se establecieron en la casa de la madrina Margarita Beltrán, hermana de Manuela, hasta que Catalina se casó con Domingo García, y sus dos hermanos se fueron a vivir con la nueva pareja.
Del tiempo que la Pola vivió en Guaduas hay poca información, parece que se desempeñó como costurera y algunos afirman que enseñó en la escuela pública. Guaduas es entonces un sitio de obligado tránsito entre la capital y el rió magdalena columna vertebral del país; viajeros notables, arneros, productos y noticias de todos los sucesos atravesaban constantemente la villa. En estos tiempos de guerra, Policarpa Salavarrieta compartió con su familia el espíritu patriota. Su cuñado, Domingo García, murió luchando al lado del prócer Antonino Nariño en sus Campañas del Sur, y su hermano Bibiano fue veterano de las mismas.

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Policarpa o Apolonia

Retrato realizado por José María Espinosa.
Tampoco hay claridad sobre su nombre completo y preciso y al respecto existen varias fuentes: su padre la llamó Apolonia al otorgar el poder de testar, y con ese mismo nombre la hizo figurar el presbítero Salvador Contreras al formalizar el testamento, el 13 de diciembre de 1802. Sin embargo, su hermano Bibiano, el más cercano en afectos, compañero suyo en Santafé, la llamaba Polita; Policarpa la llamó Ambrosio Almeyda, quien conspiró con ella y recibió su protección; también la llamaba Policarpa doña Andrea Ricaurte de Lozano, en cuya casa vivió y en cuya compañía se hallaba en el momento de ser reducida a prisión. En su falso pasaporte, expedido en 1817, se le denominó Gregoria Apolinaria; contemporáneos suyos, como el mismo Almeyda, José María CaballeroJosé Hilario López o Francisco Mariano Fernández, la llamaron simplemente la Pola. No obstante, el nombre con el que es más conocida y como posteriormente se le ha denominado en todos los homenajes póstumos, es Policarpa Salavarrieta.

[editar]Actividad política


Retrato de 1857.
Sus actividades durante la época independentista estuvieron especialmente vinculadas con el ejército patriota de los Llanos; recibía y mandaba mensajes, compraba material de guerra, convencía individualmente a jóvenes y les ayudaba a adherirse a los grupos patriotas. Experta en espionaje, Policarpa se volvió rápidamente indispensable para la causa patriota. Ella trabajaba siempre al lado de algún compatriota como su hermano Bibiano, pero su compañero de trabajo más importante fue Alejo Sabaraín. Sabaraín ya había luchado junto a Nariño en el sur, y había sido capturado en 1816; al año siguiente lo cubrió el indulto, y libre, se dedicó al espionaje. Las actividades de Policarpa tal vez no hubieran resultado sospechosas para los realistas, de no ser por la huida de los hermanos Almeyda, quienes fueron capturados con documentos que comprometían a la Pola.

[editar]Prisión y patíbulo


Estatua de "La Pola" en la localidad bogotana de La Candelaria.
El arresto de Alejo Sabaraín fue el elemento definitivo para la captura de la Pola, pues Sabaraín tenía una lista de nombres de realistas y de patriotas que la Pola le había entregado. Hasta ese momento, Policarpa se había podido mover hábilmente por la ciudad, porque estaba recién llegada y muy poca gente la conocía; además, su juventud e inteligencia le habían permitido desenvolverse con gran capacidad. El sargento Iglesias, el principal agente español en la ciudad, fue comisionado para encontrarla y arrestarla. Policarpa fue detenida en la casa de Andrea Ricaurte de Lozano, y encerrada en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario convertido en cárcel.
El Consejo de Guerra la condenó a muerte el 10 de noviembre de 1817, junto con Sabaraín y otros patriotas más. La hora y fecha determinada para el fusilamiento fueron las nueve de la mañana del 14 de noviembre de 1817. La Pola marchó con dos sacerdotes a los lados. Se resistió un momento a marchar, para poder expresar sus pensamientos a los ministros que la acompañaban. Prosiguió con paso firme hasta el suplicio, y en vez de repetir lo que decían los religiosos, no hacía sino maldecir a los españoles. Al subirla al banquillo, se les ordenó a los condenados ponerse de espaldas porque así deberían morir los traidores; ellos solicitaron permiso para ponerse de rodillas, por considerar que esta era una posición más apropiada.
Su cuerpo no fue expuesto en las calles de Bogotá como los de sus compañeros fusilados con ella, por ser el de una mujer. Sus hermanos sacerdotes lo reclamaron y lo guardaron en la iglesia de San Agustín. Actualmente sus restos se encuentran en el panteón de los héroes de la independencia en la iglesia de la iglesia de la vera cuz en Bogotá.
TRANSCENDENCIA  HISTÓRICA

Billete de 10.000 pesos colombianos con la imagen de Policarpa Salavarrieta.
Muchos historiadores de este período considera Policarpa Salavarrieta como la mujer más representativa de la revolución independentista colombiana. En su época, la ejecución de una mujer joven por un crimen político, movió a la población y creó una gran resistencia al régimen del terror impuesto por Juan Sámano. Si bien muchas mujeres fueron igualmente asesinadas durante la ocupación española, el caso de la Pola cautivó la imaginación popular. Su muerte inspiró a poetas, escritores y dramaturgos para inmortalizar su historia, siempre resaltando su valentía y coraje.
De su carácter heroico, de su fe y su pasión por la libertad, son expresión elocuente las palabras que pronunció al subir al banquillo, dirigidas al pueblo que iba a presenciar su ejecución:

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